Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobaron esta madrugada en Bruselas un segundo plan de rescate para Grecia de 130.000 millones de euros. El nuevo paquete de ayuda conseguirá evitar un default, pero difícilmente alcance para reactivar la exhausta economía del país.
En una agónica reunión que llevó más de 12 horas, los ministros de Finanzas del Eurogrupo, más los representantes del FMI y del Banco Central Europeo (BCE), decidieron otorgarle a Atenas el paquete de ayuda que, además de evitar la bancarrota de ese país, debería apaciguar las turbulencias que sacudieron la estabilidad de la moneda única.
Esa ayuda implica dos fases que están vinculadas entre sí: una quita por parte de los acreedores privados de 100.000 millones de euros de la deuda y un nuevo plan de rescate de 130.000 millones de euros financiado por un aporte de Europa de 117.000 millones y otro del FMI de 13.000 millones. De esta manera, desde que comenzó la crisis, la ayuda total que obtendría Atenas mediante la quita de los bancos privados y los planes de salvataje se elevará a la cifra inverosímil de 350.000 millones de euros, un monto casi equivalente al PBI de la Argentina.
La condonación parcial de la deuda privada -negociada desde hace seis meses- era urgente y esencial: si no se ponía en marcha en los próximos días, no podía ser concluida antes del 20 de marzo, cuando Grecia tiene que reembolsar un vencimiento de su deuda de 14.500 millones de euros. Si no lo hace, caerá en default.
En esa operación, bancos y compañías de seguros cambiarán los bonos que poseen por títulos a más largo plazo y menos rentables. La reducción alcanzará al 70% del valor actual a precios de mercado de las obligaciones soberanas que poseen.
El primer ministro griego Lucas Papademos declaró estar "muy satisfecho" este martes por el masivo plan de rescate.