El nivel del agua subía el lunes en el noreste de Australia, una zona que hace un año ya sufrió importantes inundaciones, mientras que la aldea de St. George, donde casi todos los habitantes fueron evacuados, esperaba a ver si los diques resistían.
El año pasado, esta región del noreste de Australia ya sufrió unas inundaciones históricas de las que apenas se estaba reponiendo. En el sur de Queensland, la pequeña comuna rural de St. George, a 510 km al oeste de Brisbane, es la más amenazada.
La mayoría de sus 3.800 habitantes dejó el domingo por la noche sus domicilios para refugiarse en los centros de alojamiento de la ciudad vecina de Darby o de Brisbane.