Las malas condiciones meteorológicas en la isla italiana del Giglio, donde naufragó el pasado 13 de febrero el barco Concordia, motivaron ayer otra suspensión de las tareas de búsqueda de los desaparecidos, informó Protección Civil.
El casco de la nave que se mueve de 2 a 3 milímetros cada hora, se desplazó 3,5 centímetros el sábado debido al fuerte viento y al gran oleaje.
Ayer se realizó una reunión de expertos para decidir los pasos a seguir, pero se prevén malas condiciones meteorológicas hasta mañana, por lo que parece difícil que el bombeo del combustible a bordo del buque pueda comenzar antes de mediados de esta semana, informó un responsable de Smit, la empresa holandesa contratada para vaciar los depósitos del Concordia.
Según este responsable, se necesitarán alrededor de dos semanas para vaciar los seis primeros depósitos del barco, que contienen la mitad del combustible contenido en el barco.
En tanto que, según la última lista publicada por la prefectura de Grosseto, encargada de la identificación de los cadáveres, aún hay 16 desaparecidos. El balance provisional del accidente es de 17 muertos, de los que 16 ya están identificados.
El sábado las cuadrillas subacuáticas de recuperación encontró el cadáver de una tripulante peruana en la cubierta sumergida del sexto piso del crucero. La víctima fue identificada como Érika Soria Molina, de 25 años.
Sobre la indemnización económica que recibirían los pasajeros del Costa Concordia, hay quienes no quieren aceptar los 11.000 dólares que les ofrece la naviera y han resuelto llevar el caso a los tribunales.